TÉCNICAS DE OPTIMIZACIÓN DEL RENDIMIENTO. DEL DEPORTE DE ÉLITE AL MUNDO DE LA EMPRESA.
En este mundo cada vez más complejo y pluridisciplinar es útil saber que están haciendo las élites procedentes de diversos campos, que competencias están utilizando y como. La autora, Campeona de Europa y Subcampeona del Mundo de Karate, explica como técnicas utilizadas por deportistas de alto rendimiento pueden transferirse al mundo empresarial.
En una final de un Campeonato de Europa o del Mundo, el nivel físico-técnico y táctico del deportista, con frecuencia es tan ajustado que la diferencia entre “ el bueno y el mejor ”es fundamentalmente de carácter mental. Para el nadador Marc Spitz la diferencia era incluso del 99%.
El nivel de presión que puede haber en la alta competición es enorme, no son solo las horas de entrenamiento físico-técnico, sino la presión añadida de sponsors, federativos, y entidades públicas, familiares y amigos, el trabajo, personas que confían en el deportista y en su estándar de desempeño.
Veinte mil horas de entrenamiento y sacrificio pueden estar en juego en una final Olímpica, dos mil en una competición Europea, y cuatro mil en una Mundial. Horas de esfuerzo y sacrificio restadas al tiempo de descanso, o de diversión, del estudio o del contacto con familiares y amigos. Sin embargo, basta un minuto, un segundo, dependiendo de la modalidad deportiva, para perderlo todo.
Pues bien este nivel de presión no difiere de aquel al que se ve sometido un directivo en las múltiples situaciones de la vida empresarial donde puede estar en juego el prestigio forjado durante años. Un nuevo proyecto de inversión, una alianza o fusión, pérdidas millonarias, sin olvidarnos de la presión del día a día ejercida por jefes, colegas, clientes, personal…
¿Por qué al deportista de élite se le enseña y adiestra en el manejo y control de esta variable y al directivo no? Se sabe que existe un punto óptimo de activación o grado de ansiedad para cada persona y tarea, pasado el cual, el rendimiento decrece. Pero esta competencia hay que entrenarla.
Un nivel bajo de activación, implica carencia de esfuerzo, atención a estímulos irrelevantes, disminución de la capacidad crítica. Un nivel moderado ajustado a la tarea o tipo de actividad, supone un incremento de la percepción, mayor concentración hacia estímulos relevantes, en definitiva una ejecución mas eficaz. Sin embargo una sobreactivación incide no solamente en variables de tipo cognitivo como el estrechamiento perceptual sino también en términos fisiológicos y conductuales.
Se trata de conseguir ese ajuste perfecto de forma consciente y controlada en el momento elegido, y no por presiones externas al directivo. Las técnicas a aplicar van desde la relajación, la inoculación de estrés, hasta la energización mediante técnicas educativas, cognitivas del tipo concentración-atención, visualización, control del pensamiento, motivación o técnicas psicofisiológicas y autohipnosis.
Otra de las competencias clave para el éxito en la alta competición es el proceso de establecimiento de objetivos, al cual está ya acostumbrado el directivo de una empresa cuando planifica sus actividades cotidianas y las de sus colaboradores, cuando establece los objetivos de rendimiento anuales o al realizar la planificación estratégica de su departamento, unidad o empresa.
Dejando al margen la elaboración de la estrategia, las tácticas, la planificación, y sus correspondientes etapas, que obviamente se requieren para la consecución de un objetivo, existe un procedimiento que bajo mi experiencia y respetando la diversidad de las personas, experiencias y situaciones podría clasificar, casi de infalible para la consecución de metas.
Metas específicas, mensurables, intrínsecas, confidenciales, realistas pero retantes, limitadas temporalmente pero no coercitivas, escritas mediante “afirmaciones” redactadas en primera persona, en presente, y en positivo. Constructos como autoeficacia, autoconcepto, motivación intrínseca, visualización, control del pensamiento, son algunas de las claves.
El hecho de definir claramente y de forma específica la meta y submetas predispone mentalmente a la acción. Se produce una activación del cortex prefrontal ,zona del cerebro que realiza las funciones ejecutivas y nos predispone a la acción, realizando mejor la tarea cuanto mayor es el grado de activación.
Mencionaré específicamente solo dos de las variables que pueden resultar más chocantes, desde una perspectiva lógica o racional
1) Primero se fija la meta u objetivo de forma realista pero retadora y es después, cuando se encontrarán los recursos El filtro de información de nuestro cerebro, en términos neurológicos, Sistema de Activación Reticular Ascendente, nos mantendrá alerta. Si la meta se fija en función de los recursos disponibles en ese momento, se limita nuestro potencial, de esta otra manera focalizamos la atención captando información relevante para la consecución de la meta allí donde antes no la percibíamos. Además cuando se automatiza esta técnica, es apasionadamente divertida y motivadora.
2) La meta se visualiza como si el resultado estuviera ya logrado. Esta contradicción entre la realidad actual y la “ideal” produce una disonancia cognitiva que genera un estrés positivo aportando energía al proceso.
Una vez especificado el objetivo hay que movilizar la energía a través de otra de las técnicas mas utilizadas en el deporte, la visualización. Las posibilidades de alcanzar el resultado deseado aumentan ostensiblemente cuando se ensayan mentalmente todos y cada uno de los aspectos y sensaciones relacionadas con él. Esta proyección mental del éxito cuanto más real, tangible, y visible sea, más atractivo y movilizador resulta.
Además la visualización detallada activa los mismos circuitos neuronales que se ponen en funcionamiento cuando estamos realmente implicados en la actividad en cuestión, disminuyendo la tensión y haciéndonos sentir en nuestra “zona cómoda” a la hora de la ejecución real.
Indispensable la referencia a las técnicas de control del pensamiento como la sustitución de pensamientos negativos por los positivos, mucho mas funcionales, siempre y cuando el coste del optimismo como estrategia no sea alto, reestructuración cognitiva…
Por último mencionar las técnicas de control de la atención y concentración muy útiles ante la superabundancia de información, así como del trabajo en equipo y rendimiento grupal donde la investigación señala por ejemplo que puede ser más útil entrenar un equipo que entrenar personas individualmente para que trabajen en equipo.
Términos como coaching demuestran hoy en día que el trasvase de competencias de unas disciplinas a otras es enriquecedor y contribuye a la Gestión del Conocimiento.
“Técnicas utilizadas por deportistas de élite como el control de la activación, el establecimiento de objetivos, la visualización, el control del pensamiento, técnicas de atención-concentración, o de trabajo en equipo pueden ser útiles al directivo actual.”
Por:
Escrito para el suplemento de RR.HH. del Diario ABC. Sección Tribuna.
Marisa Rozalén. Licenciada en CC. De la Información. Master en Gestión por Competencias.Miembro de AECODE.
Un saludo desde AECODE![]()













